viernes, 5 de septiembre de 2014

Yo joven

Por María Carpio.

¿Nunca ha pasado por tu mente si el niño que solías ser, estaría feliz con la persona que eres ahora?, Ya que no se puede negar que hay acciones que nos marcaron de alguna manera, esas locuras que cometimos, algunas de ellas nos dejaron diversión y otras no tanta, seamos honestos, no todo fue miel sobre hojuelas, algunos tuvimos tropezones que dejaron marcas, cosas que quisiéramos cambiar, y hasta llegamos a pensar que fuimos unos tontos al hacer esas cosas. Y no es que seamos unos viejos por pensar así, pero hoy que estamos entrando a una etapa de madurez, las cosas se comienzan a ver de distintas maneras y dejamos de lado algunas acciones, sólo porque “no van de acuerdo con nuestra edad”, pero hay que admitir que, por más grandes que estemos, todos tenemos dentro un YO JOVEN, que nos sigue llenando de sonrisas y de ideas locas aunque muchas veces no lo sacamos a relucir; no hay que olvidar, la vida es corta y hay que vivir cada momento, y esto no quiere decir libertinaje, no hay que confundirnos tampoco. Hay muchas maneras de disfrutar libremente, y sobre todo con responsabilidad. ¡No te quedes ahí acostado, sal, que hay un mundo que espera por ti! No importa qué edad tengas... NUNCA ES TARDE, recuerda que errar es de humanos, sal  a divertirte, háblale a esos viejos amigos, corre, salta, ríe alto, llora, equivócate y corrígelo, sé feliz, prueba cosas nuevas, conoce otras personas, vístete como quieras, baila, besa, abraza, planta un árbol, haz una buena obra, perdona, viaja, lee, enamórate, pero sobre todo: SÉ TÚ MISMO y nunca dejes que nadie trate de cambiarte sólo porque no le gusta cómo eres. Y no permitas nunca que tu alma envejezca, aunque se arrugue tu piel.


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